La enfermedad diarreica aguda sigue siendo una causa importante de mortalidad en la niñez. Como es usual, la ENDES Continua 2007-2008 preguntó a las madres en edad fértil por la ocurrencia de diarrea en sus niños menores de cinco años, en las dos semanas anteriores a la encuesta (Cuadro 10.7). Asimismo, se preguntó por si la diarrea venía acompañada de sangre, lo que puede indicar una forma más severa de enfermedad, la disentería.
Adicionalmente, la encuesta indagó sobre el porcentaje de mujeres que llevan a sus hijos enfermos con diarrea a un servicio de salud y el tipo de tratamientos (Terapia de Rehidratación Oral -TRO-, y otros) que recibió el niño (Cuadro 10.8).
Cuadro 10.7
Prevalencia de la diarrea
La prevalencia de diarrea entre niños menores de cinco años alcanza el 13,2 por ciento, un porcentaje similar al encontrado tanto en la ENDES 2004-2006 como en la ENDES 2000 (14,7 y 15,4 por ciento, respectivamente). Casi no se encuentran diferencias dependiendo del sexo o el área urbana o rural, o de educación; lo que puede indicar un cierto progreso en las campañas de educación o acceso a servicios. Sí se encuentran algunas diferencias con la edad como entre los niños de 12 a 23 meses (22,7 por ciento) más activos y en contacto con el medio ambiente, y los niños de 48 a 59 meses de edad (5,8 por ciento) cuando ellos adquieren mayor inmunidad y un comportamiento de menor exposición a los agentes infecciosos (ej., mano-boca)
En cuanto a características por departamento, se encuentra una menor prevalencia entre los niños que viven en Tacna (6,4 por ciento), Lima (8,6 por ciento), o en zonas frías como Puno (9,4 por ciento), mientras que en niños que viven en áreas tropicales la prevalencia es mayor, como es el caso de Loreto (28,9 por ciento), Madre de Dios (22,8 por ciento), San Martín (21,9 por ciento), y Ucayali (22,2 por ciento). En este sentido, las prevalencias han disminuido con el tiempo en los departamentos de la Sierra, pero no en la Selva, donde han permanecido igual o aumentado.
Casi no se muestra variación con madres que tienen diferencias en educación superior; más la capacidad económica está ligeramente asociada con la prevalencia de la diarrea, siendo la ocurrencia de 16,3 por ciento entre los niños de mujeres del quintil inferior de riqueza en comparación con 7,8 por ciento entre las que se ubican en el quintil superior. Otro factor importante es la fuente de agua para beber: cuando ésta es de fuente no mejorada la prevalencia es de 18,9 por ciento, comparada con la fuente mejorada, con la que es 12,3 por ciento. No se encuentra mayor diferencia dependiendo de las características del servicio sanitario.
La diarrea con sangre se da sólo en el 2,0 por ciento de los niños, la que sube a 5,9 por ciento en Loreto, 4,4 en Ucayali, 4,0 por ciento en Apurímac, y, 3,8 por ciento en San Martín.
Cuadro 10.8
Tratamiento de la diarrea
Un 42,5 por ciento de niños con diarrea fue llevado a un proveedor de salud, lo que representa un leve incremento con respecto a la ENDES 2004-2006 (41,4 por ciento) y algo mayor a la ENDES 2000 (38,5 por ciento). No existen diferencias muy marcadas, excepto por un mayor porcentaje entre niños cuya madre no tiene educación (53,5 por ciento), que tienen 6-11 meses de edad (52,1 por ciento), entre los niños con diarrea con sangre (53,4 por ciento), que viven en área rural (49,5 por ciento) o que están en el segundo quintil de riqueza (49,4 por ciento). En los departamentos, los más altos porcentajes, se dan en lugares de menor acceso, como Huánuco (63,5 por ciento) y Ayacucho (55,5 por ciento). Por otro lado, bajos porcentajes de contacto con proveedor se encuentran en Cusco y Puno (22,5 y 24,9 por ciento, respectivamente).
El uso de paquetes de Sales de Rehidratación Oral (SRO) se da en un 29,7 por ciento de niños con diarrea (lo que sigue subiendo desde la ENDES 2004-2006, que fue la cuarta parte de niños, y desde la ENDES 2000, que fue 21,9 por ciento). Continúan encontrándose diferencias apreciables por características de las mujeres: más de dos veces y media de mujeres en el quintil superior usan los paquetes, comparado con las del quintil inferior de riqueza (49,6 versus 19,4 por ciento); que contrastan con la proporción de uso entre los niños de 6 a más meses de edad, la misma que va del 34,4 por ciento (6 -11 meses) a 29,2 por ciento (48 – 59 meses). En cuanto a departamentos, usan los sobres en proporciones muy bajas como en Huancavelica (11,3 por ciento), Apurímac (13,1 por ciento) y Ayacucho (17,4 por ciento) o la Sierra en general (19,8 por ciento), en comparación con usos muchos mayores como en Tumbes (45,1 por ciento) o Lima Metropolitana (52,5 por ciento). Eso indica diferencias marcadas en acceso como en comercialización o distribución de los productos.
A pesar de los aumentos en el uso de SRO, la Solución Casera (SC) se sigue usando en 16,7 por ciento de casos, pero en menor proporción respecto a lo observado en la ENDES 2004-2006 (17,4 por ciento) y la ENDES 2000 (20,9 por ciento). No hay diferencias muy marcadas, especialmente entre área urbana y rural, pero sí hay escaso uso entre mujeres con un niño menor de 6 meses de edad (3,9 por ciento), en Ica y Ucayali (9,6 y 10,4 por ciento, respectivamente), comparado con altos usos como en Lambayeque o Piura (24,6 y 23,1 por ciento, respectivamente).
Algo más de la mitad de niños con diarrea reciben un aumento de líquido, lo que es un poco menor a lo encontrado en la ENDES 2004-2006 (60,1 por ciento) pero similar a lo encontrado en la ENDES 2000 (54,5 por ciento). Existe un acortamiento entre las distancias en los porcentajes desde la ENDES 2004-2006 entre área urbana y rural. Sólo entre niños menores de 6 meses se encuentra una menor proporción con esta práctica (31,1 por ciento), comparado con altos porcentajes en Ayacucho (65,6 por ciento) y Arequipa (68,6 por ciento). Asimismo, más madres dan un aumento de líquido en el quintil superior que en el inferior (67,3 versus 42,0 por ciento), si tienen educación superior que si no tienen educación (62,7 versus 35,3 por ciento).
Con respecto a “otros tratamientos” (no aconsejados excepto antibióticos para diarreas sanguinolentas o solución endovenosa para deshidratación severa), se encuentra todavía difundida la práctica de remedios caseros, los que se dan en un poco más de un tercio de casos de diarrea (34,9 por ciento), y especialmente entre mujeres sin educación (49,7 por ciento) o en lugares como Huánuco (63,9 por ciento), Piura (51,7 por ciento) y Cajamarca (48,6 por ciento). Tales prácticas pueden reflejar costumbres culturales arraigadas. Antibióticos se dan en uno de cada cinco casos de diarrea, lo que es excesivo considerando que sólo debería darse aproximadamente en uno de cada cincuenta casos. Tal exceso se encuentra aún en mayores proporciones en Tumbes (34,2 por ciento) y Amazonas (28,5 por ciento). El siguiente medicamento de uso común es el jarabe para la diarrea (16,8 por ciento). Su uso parece tener gran acogida en lugares como Ayacucho y Apurímac (30,0 y 30,5 por ciento, respectivamente); y, se usa algo menos que en otros lugares, en el Resto Costa (13,4 por ciento).
En forma correspondiente, el porcentaje de madres que admiten no haber dado ningún tratamiento se mantiene en niveles bajos (12,6 por ciento) comparado con la ENDES 2004-2006 y la ENDES 2000 (10,2 y 13,5 por ciento, respectivamente).
Dado que UNICEF recomienda que el niño con enfermedad diarreica aguda reciba mayor cantidad de líquidos y sólidos durante el episodio diarreico – lo que en ocasiones va opuesto a creencias culturales de algunas madres – se efectúan tales indagaciones en esta encuesta (Cuadro 10.9). Asimismo, se les preguntó a las madres sobre la forma en que las deposiciones de los niños son desechadas, como una aproximación a sus conocimientos y prácticas higiénicas que pueden contribuir a la diseminación de enfermedades de este tipo (Cuadro 10.10).
Cuadro 10.9 y Gráfico 10.2
Prácticas alimenticias y de administración de líquidos durante la diarrea
En la ENDES Continua 2007-2008, se encuentran niveles relativamente similares con respecto a la administración de líquidos a un niño enfermo con diarrea. Por ejemplo, “más” administración de líquido se da en 54,3 por ciento de casos, comparado con 59,9 por ciento en la ENDES 2004-2006 y 54,5 por ciento en la ENDES 2000. El indicador sube en Arequipa (68,6 por ciento), y se encuentra en niveles elevados en Madre de Dios (66,0 por ciento), Cusco (65,0 por ciento), o también en Ica o entre las madres más educadas (63,2 y 62,7 por ciento, respectivamente). Por otro lado, existe en un nivel muy bajo entre madres sin educación (35,3 por ciento).
Con alimentos sólidos, el nivel es notoriamente bajo y similar a lo encontrado anteriormente en la ENDES 2004-2006 (6,9 por ciento le dan “más”). Darle “menos” (suma de “un poco menos” y “mucho menos”) sólidos, sigue disminuyendo con respecto a encuestas anteriores, aunque sólo ligeramente, de 52,4 a 50,0 por ciento desde la ENDES 2000 a la ENDES 2004-2006, hasta 41,4 por ciento en la ENDES Continua 2007-2008. Esta retención parece darse entre los grupos más pudientes, por ejemplo en 58,7 por ciento entre las madres del quintil superior comparado con 40,6 por ciento entre las del quintil inferior. Asimismo, retienen alimentos el 47,0 por ciento de madres educadas comparadas con 34,4 por ciento de madres no educadas. Áncash y Lima Metropolitana están entre los lugares donde menos alimentos se dan a los niños con diarrea (50,5 y 50,3 por ciento, respectivamente). Esto indica que se deben de reforzar los contenidos educativos de las campañas dado que se conoce el efecto positivo de administrar mayor cantidad de alimentos sólidos a un niño con diarrea, con el objetivo de contrarrestar las pérdidas de peso provocadas por la enfermedad y ayudar a la recuperación postdiarrea.
Cuadro 10.10
Conocimiento sobre las sales de rehidratación oral
En la ENDES Continua 2007-2008, se preguntó a las madres con nacimientos en los cinco años antes de la encuesta, si conocían sobre las sales de rehidratación oral promovidas para el tratamiento de la diarrea aguda. El Cuadro 10.10 describe tal conocimiento por características de la mujer.
En general, el conocimiento de las sales de rehidratación oral entre las madres es alto, con siete de cada diez respondiendo que las conocen. Los porcentajes son afectados importante-mente por características de las mujeres, tales como su capacidad económica y educación. Así, sólo 48,0 por ciento de mujeres en el quintil inferior de riqueza o 50,1 por ciento de mujeres sin educación las conocen, comparados con el 89,5 por ciento entre mujeres en el quintil superior y con educación superior.
Similarmente, este conocimiento es menor entre las madres adolescentes (44,9 por ciento) comparado con las madres de 35 a 49 años (79,9 por ciento). Las mujeres urbanas conocen más (79,4 por ciento) que las rurales (58,1 por ciento) o las de la Sierra (61,8 por ciento) sobre las sales. En los departamentos el contraste es menor; como las observadas entre Puno y Huánuco (52,1 y 53,3 por ciento, respectivamente); y, los departamentos de Arequipa (82,5 por ciento), Tumbes (82,8 por ciento), y Moquegua (92,4 por ciento).
Cuadro 10.11
Eliminación de las deposiciones de los niños
Los porcentajes de eliminación de las deposiciones registran una leve variación con respecto a encuestas anteriores. Por ejemplo, el uso del inodoro/letrina sube hasta 29,4 por ciento, comparado con el 24,1 o el 22,3 por ciento reportados en la ENDES 2004-2006 o la ENDES 2000, respectivamente. El botarlas en el inodoro/letrina ha seguido una cierta fluctuación, siendo 23,0 por ciento en este ciclo, comparado con 21,6 por ciento en la ENDES 2004-2006 y 26,0 por ciento en la ENDES 2000. Las diferencias reportadas por características están siendo acortadas, como en el caso de uso del inodoro/letrina en área urbana comparada con rural, la que se ha reducido de 30,4 versus 15,2 por ciento en la ENDES 2004-2006 a 32,6 versus 24,1 por ciento en la ENDES Continua 2007-2008. También, las diferencias en el uso de inodoro o letrina han disminuido desde casi cinco veces su uso entre mujeres en el quintil superior en comparación con el inferior (39,6 versus 8,6 por ciento) en la ENDES 2004-2006 hasta algo más de dos veces entre los mismos grupos (37,1 versus 15,0 por ciento). Por departamentos, el uso del inodoro/letrina es mayor en departamentos como Huánuco e Ica (35,8 y 35,7 por ciento) y Lima (33,5 por ciento), en comparación con porcentajes menores como en Pasco (17,6 por ciento) y Loreto (19,4 por ciento).
El tirar las deposiciones fuera, en el patio o campo, es reportado menos que el tirarlas en el inodoro/letrina (11,8 versus 23,0 por ciento) y lógicamente se observa más en el área rural (26,2 por ciento), entre las mujeres sin educación (22,4 por ciento), las que no tienen servicio sanitario, las del quintil inferior de riqueza, y en áreas rurales o de Sierra con menor instalación de servicios sanitarios, como son Cajamarca, Huancavelica y Puno.
Entre la ENDES 2004-2006 y la ENDES Continua 2007-2008, otras formas no seguras de desechar las deposiciones tienen menor arraigo y siguen una tendencia de descenso, arrojarlas en el patio o campo de 16,4 a 11,8 por ciento, tirarla en el lavadero de 6,0 a 4,3 por ciento, o no hacer nada/dejarlas en el suelo de 5,7 a 2,5 por ciento, respectivamente. Tirar los desechos en el patio o campo son opciones más usadas entre madres del quintil más bajo (39,0 por ciento), y obviamente más en el área rural (26,2 por ciento) y regiones alejadas como Puno (26,7 por ciento) o Huancavelica (25,6 por ciento).